www.melillahoy.es
SODEMEL: El futuro de la seguridad en Melilla pasa por la utilización de Drones

SODEMEL: El futuro de la seguridad en Melilla pasa por la utilización de Drones

El control de las fronteras utilizando drones es una posibilidad que podría ajustarse a las necesidades de la ciudad, reduciendo los costes

sábado 23 de diciembre de 2017, 04:00h
SODEMEL, la sociedad presidida por Enrique Bohórquez planteó entre sus 23 propuestas la mejora de los sistemas de vigilancia exterior haciendo una sencilla propuesta: que la Guardia Civil adquiera o subcontrate un equipo de vigilancia aérea basado en drones, cuyo despliegue es más sigiloso, más flexible, más rápido, más seguro y, sobre todo, más barato que el del actual helicóptero de vigilancia. Según fuentes del Ejército del Aire consultadas por este medio, os impedimentos relacionados con las restricciones al vuelo de drones en la ciudad podrían salvarse, al considerarse estos aparatos como “aeronaves de Estado” o al firmarse cartas de acuerdo con el aeropuerto.

SODEMEL, la sociedad presidida por Enrique Bohórquez, presentó entre sus 23 propuestas para el desarrollo de nuestra ciudad la necesidad de replantear la seguridad, tanto interior (con un entramado de cámaras) como exterior (con un equipo de vigilancia basado en drones), a fin de modernizar el sistema.
SODEMEL defiende que, en una ciudad con tantas limitaciones como es Melilla, la innovación y la aplicación de nuevas tecnologías es fundamental a la hora de salvar dichas limitaciones. Uno de los principales “hitos” en materia de innovación de esta segunda década del siglo XXI ha sido precisamente la entrada de los drones (aeronaves sin tripulación) en la vida cotidiana de la gente de a pie.

El drone en Melilla
Pese a que España tiene una legislación sumamente restrictiva y en Melilla, por la situación del aeropuerto, la frontera y las zonas militares, es prácticamente imposible el vuelo civil de drones, fuentes del Ejército del Aire consultadas por este medio no descartaron la posibilidad de que en nuestra ciudad se pudieran implementar determinados servicios basados en estas aeronaves. Precisamente en materia de vigilancia fronteriza -que es competencia de la Guardia Civil- los drones tendrían un potencial campo de aplicación. En la actualidad, la Guardia Civil dispone de un helicóptero de vigilancia aérea cuya hora de vuelo tiene un coste muy superior a la de un drone y cuya utilización genera cierta molestia; ¿quién no lo ha escuchado volar de madrugada en los días de “salto”?.
La propuesta de SODEMEL es sencilla: aprovechar la tecnología de los drones y que la Guardia Civil adquiera o subcontrate un equipo de vigilancia aérea para optimizar y hacer más flexible el servicio.
No seríamos la primera comunidad en innovar con el tema de los drones, ya que la Consejería de medio ambiente del Gobierno de Cantabria ya ha adquirido un drone y su equipamiento -por valor de 30.000 euros- para tareas de conservación del entorno y medio natural de Cantabria a través de la especialidad SEPRONA (Servicio Protección de la naturaleza) de la Guardia Civil.
La mayor ventaja de estas aeronaves es su bajo impacto (muy sigilosas), su bajo coste unitario, de mantenimiento y de hora de vuelo, y la eliminación del riesgo de perder a los pilotos en un accidente, mientras que sus limitaciones son sobre todo técnicas (autonomía, capacidad de vuelo con mal tiempo) y se reducen con cada día que pasa.
Las posibles aplicaciones de los drones sólo están condicionadas por la imaginación: salvamento marítimo, labores científicas, control de la contaminación ambiental, control del tráfico, etc.

El encaje del drone en la legislación a nivel local

En España, la legislación en materia de aeronaves no tripuladas se encuentra recogida, de manera provisional, en los artículos 50 y 51 de la Ley 18/2014, de 15 de octubre. Dicha legislación, además de reciente, es particularmente restrictiva, siendo España uno de los países más atrasados de Europa en materia de drones. Las aeronaves no tripuladas, cualesquiera que sean las finalidades a las que se destinen -siempre y cuando no sean exclusivamente recreativas- quedan sujetas al cumplimiento de la LNA (Ley de navegación aérea), y una de las condiciones de dicha ley es que no se pueden volar estos aparatos a menos de 8 kilómetros de ningún aeropuerto, lo que convierte a Melilla en una “zona de exclusión” aérea para el vuelo de drones. A pesar de esto, la Ley tiene excepciones, tanto para la realización de “trabajos aéreos” (previa autorización) como para la navegación de “aeronaves de Estado”, como las pertenecientes a Policía Nacional o Guardia Civil, por ejemplo. De este modo, bien acogiéndose a las excepciones o bien elaborando “cartas de acuerdo” con el aeropuerto local, se podría encajar la utilización de drones en nuestra ciudad.
Las excepciones comentadas y el hecho de que la legislación en materia de drones está pendiente de ser reformada, hacen de los drones una opción de futuro viable en nuestra ciudad.