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El debate sobre los menores

viernes 19 de enero de 2018, 04:00h
No se entiende la postura de Coalición por Melilla, que culpa a la Ciudad Autónoma de que haya niños viviendo en la calle. El asunto, ciertamente, es grave, pero los cepemistas obvian lo obvio, porque como todo el mundo sabe, los menores que están en esas condiciones no quieren permanecer en el centro de acogida como el resto, y prefieren seguir intentando colarse en el barco para llegar a Europa como polizones
Mucho se está hablando estos días del problema de los menores extranjeros no acompañados que sufre Melilla. La cifra que acoge la Ciudad Autónoma, rozando los 600 menores, ha recrudecido el debate político, que ahora se enzarza en una cuestión de competencias, basado probablemente en una cuestión de interpretaciones nada objetivas y con ánimo de polemizar. Coalición por Melilla defiende que las competencias que tiene la Ciudad Autónoma para la protección y acogida de los menores sean devueltas al Estado, dos décadas después de que éste se las transfiriera con la aprobación del Estatuto de Autonomía. Una postura, cabe recordar, sobre la que tiene dudas hasta su "correa de transmisión" en el Congreso, el grupo parlamentario de Unidos Podemos, que hace tan solo unos días afirmó que no lo veía tan claro como los cepemistas y que tenía que estudiar si devolver las competencias era lo más conveniente.
No se entiende la postura de Coalición por Melilla, que culpa a la Ciudad Autónoma de que haya niños viviendo en la calle. El asunto, ciertamente, es grave, pero los cepemistas obvian lo obvio, porque como todo el mundo sabe, los menores que están en esas condiciones no quieren permanecer en el centro de acogida como el resto, y prefieren seguir intentando colarse en el barco para llegar a Europa como polizones. CpM sabe que con la Ley del Menor en la mano, no se les puede obligar a estar en el centro. Ojalá no fuera así, porque ahorraría muchos quebraderos de cabeza a las fuerzas de seguridad y a los propios melillenses, que no quieren que esos niños estén en esas condiciones ni sentir esa sensación de inseguridad que transmite la presencia de algunos de ellos en las calles.
El problema de los menores que tenemos actualmente no es el mismo, ni mucho menos, que el que había hace 20 años, cuando la Ciudad Autónoma asumió las competencias de protección de menores. Hoy en día, este fenómeno ha virado hacia una inmigración infantil más que evidente que ha desbordado los recursos disponibles que tiene la Ciudad Autónoma, administración que pese a estar desbordada, procura cubrir las necesidades de estos menores, proporcionándoles una atención que ni siquiera reciben en su país de origen, que es donde habría que pedir responsabilidad por desentenderse de sus menores. Lo decíamos hace unos días en estas mismas líneas y lo volvemos a reiterar: ¿Se imaginan que en vez de marroquíes, los menores emigrantes fueran españoles? ¿Qué dirían entonces las oenegés y partidos de la oposición? Dos preguntas que no ha respondido nadie hasta ahora entre quienes sacan continuamente este tema a la palestra, probablemente porque no es lo que les interesa.