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Melilla Hoy 23/10/2017    18 de julio de 2019

Editorial

Si Melilla se moría, como afirmaban no hace tanto PSOE, CpM y C’s, lo más seguro es que nuestros nuevos gobernantes, entre los que están en Delegación y en la Ciudad, terminen rematándola mientras ellos, claro está, siguen cobrando sus generosos sueldos totalmente inmerecidos a la vista de los hechos
¿Habrá, o no, borregos marroquíes en Melilla el 12 de agosto, el día de la Pascua Grande musulmana? Si, como es prácticamente seguro, no los hay, vía “negativa en términos absolutos”, relativos o en forma de nuevas promesas siempre incumplidas, CpM no se podrá mantener dentro de este Gobierno, porque, además de otras muchas e importantes razones, sus electores no lo permitirían ni lo comprenderían
Que es imposible que el actual gobierno local pueda funcionar es tan innegable como que el anterior debía de cambiar. Lo del comercio atípico y la situación de las fronteras, ambas cosas cada vez peor, son una sentencia de muerte política del tripartito gubernamental. Lo del borrego marroquí, que no se va a solucionar a pesar de tantas promesas, va a ser la puntilla, la confirmación para todos, especialmente para CpM, de que así no se puede seguir
El anterior consejero, Antonio Miranda, dejó bien hecho el trabajo y todo preparado para el deporte melillense, por lo que los clubes podrán planificar la próxima temporada y trabajar en la confección de la plantilla

Carta del Editor

Caín odiaba a Abel
Caín odiaba a Abel
¿Se puede gobernar desde el odio y con el odio, como ocurre hoy en Melilla? La respuesta es que sí, que se puede, como la experiencia histórica nos demuestra, pero que no, no se debe, porque los estropicios de ese gobierno construido con el odio como pivote central son enormes y su daño duradero. El odio genera más odio. El odio es el asidero en el que se apoya el que no tiene ideas, porque pensar bien y tener ideas constructivas es mucho más difícil que odiar y tener solo ideas destructivas.

En la más famosa de las novelas de Orwell, “1984” -MELILLA HOY nació en 1985- la trama se desarrolla en un país imaginario, de nombre Oceanía, en el que impera lo que Orwell llama el “ingsoc”, acrónimo de “socialismo inglés” en la “neolengua”, cuyo eslogan es una triple afirmación: “La guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza”.
A la vuelta de las vacaciones escolares podrían empezar a verse las consecuencias de la postura del Gobierno, que se decanta por un trato igualitario aquí y en el resto del territorio nacional, obviando la enorme diferencia que marca entre ambas situaciones la existencia de una frontera con un tercer país que sí tienen las dos ciudades autónomas. Es un error del Gobierno no tener eso en cuenta, y probablemente lo pagarán nuestros niños en las aulas
Que De Castro anuncie que no dimite no es noticia
¿Cuánto puede durar este Gobierno contra natura autoproclamado adalid del cambio que, sin duda, Melilla necesitaba? Lo que tarden los ciudadanos en darse cuenta de que, con los mimbres del actual Gobierno y con el costurero que ha de ensamblarlos y que toma las decisiones que está tomando, como si fuera un Rey Sol redivivo, no se podrá hacer un nuevo cesto.
Muchas son las diferencias entre Grecia y Melilla. Además de las obvias, las que todo el mundo conoce, hay una más, y es que en el país heleno han logrado en solo un día lo que en Melilla está costando semanas y semanas. Una larguísima transición de un gobierno a otro con unos grandes perjudicados, los melillenses, que no merecemos el castigo de tener una administración pública tan lenta, casi paralizada, en perjuicio de nuestros intereses generales
Todo parece indicar que nos encontramos cada vez más cerca de una repetición electoral, un fracaso absoluto de nuestros políticos, que no se han enterado aún de que nos encontramos en unos tiempos en los que las mayorías absolutas ya pasaron y que ahora los españoles, en las urnas, reclaman diálogo y entendimiento para llevar las riendas del país, algo de lo que carecen absolutamente
Llama la atención cómo entre las muestras de solidaridad que se han expresado públicamente desde Melilla con Ceuta por este grave incendio no hay ninguna del gobierno melillense, ya sea institucional, individual por parte de alguno de sus no pocos integrantes o de cualquiera de los tres partidos que lo conforman. Extraño, cuando algunos de ellos viven de los gestos, sinceros o no
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