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Melilla Hoy 23/10/2017    28 de marzo de 2020

Editorial

Los sanitarios se merecen los aplausos de los melillenses cada hora
(Foto: CAM)
Los melillenses, al igual que el resto de ciudadanos españoles, han vuelto a agradecer este viernes con aplausos desde sus casas la labor que está realizando el personal sanitario, de emergencias y demás gremios fundamentales en la lucha contra la crisis sanitaria del coronavirus. Durante catorce días seguidos, los ciudadanos de todo el territorio nacional han salido a sus balcones, terrazas y ventanas para aplaudir y lanzar vítores en reconocimiento a la labor de los profesionales de servicios básicos que garantizan el funcionamiento de los servicios básicos durante estos días de confinamiento.
A nadie se le escapa que, cuando acabe el estado de alarma y podamos, por fin, salir a la calle, será muy difícil enfrentarse a unos meses, si no años, muy duros para recuperar la salud de nuestra economía, que en Melilla ya estaba tocada. Algunos, recuerden, utilizaban la metáfora de que Melilla, económicamente, estaba en la UVI y que esta ciudad se estaba muriendo. El coronavirus puede ser la puntilla si no se empieza a actuar ya
En la grabación, de solo 10 segundos de duración, se puede ver a una veintena de jóvenes escapando al ver aparecer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para no quedarse en casa. Si eso ocurre en 10 segundos, ¿se imaginan qué no ocurrirá en las 23 horas y 50 segundos restantes del día?
Esperemos que estas subvenciones lleguen a las personas que realmente lo necesitan porque las consecuencias de la crisis del coronavirus se prevén duras para algunos sectores
EDITORIAL

Continúan el encierro y la paralización

El famoso dicho periodístico de “no noticias, buenas noticias” se puede aplicar solo parcialmente en nuestro caso. No hay noticias respecto a la pregunta fundamental que es la de cuándo va a terminar esta excepcional situación de alarma en la que nos encontramos. El presidente de nuestro Gobierno, Pedro Sánchez, dio el sábado por la noche una larga, larguísima, demostración de cómo se puede hablar mucho aclarando nada. pablo Casado la describió muy bien:”sin comentarios” . Si su propósito era intentar transmitir a los españoles que el Gobierno ha hecho y sigue haciendo todo lo debido no lo consiguió, sino que logró todo lo contrario, aumentar la idea de que su Gobierno, con él a la cabeza, ha actuado tarde y mal, que ha habido -y sigue habiendo- mucho de “vamos a hacer....” y muy poco de “hemos hecho...”.

Carta del Editor

Miedo a la libertad
Tenemos, se demuestra continuamente, miedo a la libertad. Erich Fromm, “El miedo a la libertad”, escribió, con mucha profundidad, sobre eso. Rescato algunas de sus opiniones: “Forma parte de la esencia de la vida humana la necesidad de relacionarse con el mundo exterior, la necesidad de evitar el aislamiento. Aunque esta conexión con los otros nada tiene que ver con el contacto físico. Un individuo puede estar relacionado con ideas, valores, normas sociales que le proporcionen un sentimiento de pertenencia. Lo que existe es una necesidad compulsiva de evitar el aislamiento moral”. Viene muy a cuento de lo que nos está pasando, lo de nuestro forzado aislamiento por tiempo indeterminado.
Mensaje de la Policía Nacional hasta en tamazight
El SUP pide se sancionen y se habiliten zonas de confinamiento en Melilla a los inmigrantes que se ven por las calles incumpliendo las normas del estado de alarma
Conformismo compulsivo
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Un pequeño regalo a las Josefas, los Josés y los padres, entre los que me incluyo. Unos minutos de meditación, con la pandemia al fondo y el confinamiento como imposición. “El destino humano se halla sujeto a las crisis económicas, la desocupación y la guerra.
En tiempos de dificultades, miedos e incertidumbre como los que estamos atravesando, cualquier gesto de colaboración, reconocimiento o gratitud cuenta y ayuda a que surjan las emociones, que mueven el mundo y hacen que éste sea mejor. Nos dan ese optimismo que necesitamos cuando lo pasamos mal ante retos tan grandes como el que nos plantea el coronavirus, que ya ha tenido efectos devastadores
Quienes se aprovechen de la crisis sanitaria para subidas abusivas podrían pagarlo caro
(Foto: FB)
Si cada vez que voy a comprar lo más básico, me tengo que gastar 30 euros, no tenderemos para comer”
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